viernes, marzo 14, 2014

La figura del dictador latinoamericano en nuestra literatura:

Roa Bastos, Yo el Supremo. 1974.
Hay varios novelistas latinoamericanas que han desarrollado un mismo tema, quiero destacar a tres de ellos : García Márquez, Roa Bastos y Carpentier (El otoño del patriarca, Yo el supremo, El recurso del método) los observan desde sus conciencias instaladas en la soledad del poder, los modelos de los creadores con dichos y hechos deplorables, sin límites excluyentes entre la realidad y la fantasías.
Muchos son los nombres de novelistas contemporáneos que los han inmortalizado, creándose un verdadero tipo literario en nuestra literatura .

CintaV.H.S /El dictador (El recurso del Método. Alejo Carpentier) Dir: Miguel Littin, 1978


Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos; El recurso del método, de Alejo Carpentier; El señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias; Oficio de difuntos, de Arturo Uslar Pietri; El dictador suicida, de Augusto Céspedes; La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, La tempestad y la sombra, de Néstor Taboada Terán y en El otoño del Patriarca, de Gabriel García Márquez, cada cual recrea a un dictador con los pedacitos de los dictadores latinoamericanos.



Gabriel García  Márquez, autor del El otoño del patriarca y Fidel Castro, dictador cubano.

En estos días en que el continente sudamericano ha captado la atención del mundo, pensé en ellos y en sus personajes, tomados de la realidad, a través de novela histórica latinoamericana que se inspira en  estos acontecimientos relacionados con los dictadores a los también llamados caudillos, historias noveladas con la fantasía y la creación de los autores que con gran acierto han tocado estos temas tan nuestros, desgraciadamente, pero el arte recoge tanto a héroes como a antihéroes y los hace protagonistas de sus historias...
El caudillo o el tirano es el personaje que presta su morbo a estas historias porque si bien en algunas ocasiones nos parecen caricaturas , verdaderos payasos de nuestra historia, en sus manos manchadas de sangre quedaron lo mejor de nuestra juventud, como están ocurriendo en Venezuela, los estudiantes y la población civil masacrados por las botas de la dictadura chavista-madurista
En ocasiones se trata de hombres incapaces intelectualmente; otras, no es así, son militares graduados, profesionales que logran apoderarse de la conciencia de las masas más pobres del continente, fáciles de atraer con limosnas y promesas, es el discurso dirigido a ellos, populistas, mediáticos, fanfarrones, desvergonzados y cínicos que siempre se buscan a un enemigo poderoso, aunque ese enemigo no esté al tanto de sus fechorías, no importa y hoy lo vemos en Venezuela en las acusaciones a los EE.UU, un buen sentido teatral los asiste  pero con un atractivo para algunos ingenuos y no tan ingenuos que les hacen el juego, infelices que se conforman con migajas y siguen a las promesas con un discurso manipulado para determinados oídos que en ocasiones constituyen mayorías en los países pobres de nuestra América.
Los dictadores tienen que demostrar que ellos tienen la verdad y uno de los canales del poder cultural es precisamente el lingüístico. Según los desconstruccionistas, se trata del despliegue de una competencia en el manejo de la ‘retórica de la persuasión’, de convencer al otro con palabras que  revelen un sentido de ‘verdad’.
Foucault establece una relación íntima entre poder y verdad. Desde luego una verdad relativa, la de quien detenta el poder, impuesta en un porcentaje muy grande, por la manipulación del lenguaje.
Según Foucault:
“Lo importante, creo, es que la verdad no está fuera del poder ni sin poder (no es a partir de un mito del que habría que recoger la historia y funciones, la recompensa de los espíritus libres, el hijo de largas soledades, el privilegio de los que han sabido librarse). La verdad es de este mundo; se produce en él gracias a múltiples coacciones. Y detenta en él, efectos regulados de poder”
Piensan y manipulan, sabemos más, parecen decirnos, por lo tanto, tenemos mayor autoridad’ autosuficientes y ególatras, rodeados de un ejército de ladinos, desvergonzados que ellos van azumando a su grotesca corte que les inflan los egos y les hacen un daño irreversible, nunca el servilismo y la adulonería conducen a favorecer a nadie.. La historia la hacen, gracias a las coacciones que les permite el poder y la autoridad que se han ido y el lenguaje que se ajusta a lo que muchos desean escuchar en un momento determinado de sus vidas.
El tema resulta atractivo porque nuestros escritores nos han mostrado un cuadro perfecto donde la realidad supera a la ficción con una maestría inusual, el tono irónico que casi todos utilizan crean el espacio a la condena que está implícita en los actos que describe. Verdaderos espectros arrancados de la realidad verdaderas sombras proyectadas sobre su la historia que pasan formar parte de la identidad de nuestros pueblos.
Es un desafío contra el tiempo y la memoria, pero siempre un tema recurrente para quienes están dispuestos a llevar la realidad histórica al límite de la ficción y la personalidad del dictador al nivel del mito, aun a riesgo de convertirlo en figura destacada para grupo de partidarios fanáticos, pues el lenguaje  literario de la novela, aunque esté basado en la biografía del personaje histórico, se distancia del género documental y el antihéroe como ocurre en la realidad muchas veces alcanza la simpatía de un público determinado.
La vida de un dictador se desarrolla contra la lógica y la razón,  es la un personaje tenebroso, entre el sueño y la pesadilla, entre la realidad y la ficción.



 Nota:
Nicolás Maduro no aplica para ninguna de estas fabulas, es un tiranozuelo que no llega al rango de la literatura, habría que mencionarlo junto a Hugo Chávez, otro intento de dictador que copio a otro dictador, ya en el otoño y casi nunca las imitaciones salen bien. Han tenido su paso por la historia y lo único que han dejado es miseria y muerte en sus pueblos, tanto el mentor, Fidel Castro, como sus discípulos, nada que Dios los cría y ellos hacen el resto.

Franz Kafka, El proceso.


 
Duele saber que hay cosas contra las que uno no puede luchar.

––¿Cómo te imaginas el final? ––preguntó el sacerdote.
Al principio pensé que terminaría bien ––dijo K––, ahora hay veces que hasta yo mismo lo dudo. No sé cómo terminará. ¿Lo sabes tú?
––No ––dijo el sacerdote––, pero temo que terminará mal. Te consideran culpable. Tu proceso probablemente no pasará de un tribunal inferior. Tu culpa, al menos provisionalmente, se considera probada.
––Pero yo no soy culpable ––dijo K––. Es un error. ¿Cómo puede ser un hombre culpable, así, sin más? Todos somos seres humanos, tanto el uno como el otro.
––Eso es cierto ––dijo el sacerdote––, pero así suelen hablar los culpables.
––¿Tienes algún prejuicio contra mí? ––preguntó K.
––No tengo ningún prejuicio contra ti ––dijo el sacerdote.
––Te lo agradezco ––dijo K––. Todos los demás que participan en mi proceso tienen un prejuicio contra mí. Ellos se lo inspiran también a los que no participan en él. Mi posición es cada vez más difícil.
––Interpretas mal los hechos ––dijo el sacerdote––, la sentencia no se pronuncia de una vez, el procedimiento se va convirtiendo lentamente en sentencia.
(…)

La novela lleva al lector por el camino de la angustia, en ningún momento se llega a saber si el protagonista ha hecho algo o si simplemente esta en todo ese embrollo por alguna enemistad, no se le permite defenderse, ni siquiera tiene derecho a saber de que se le acusa.

Kafka lleva al lector por una oscuridad aterradora, haciendo sentir en algunos fragmentos la misma inquietud que el protagonista, sin saber en ningún momento la situación en la que se encuentra Josef.

Deja una sensación de impotencia, una sensación de angustia y duda, no sabes si se le acusa injustamente o si por el contrario es un delincuente peligrosísimo, creo que este es el mensaje de Kafka  que da igual qué haya hecho el procesado o quien sea, todo el mundo tiene derecho a un proceso justo por muy injusto que nos parezca.

Franz Kafka (1883-1924) fue un escritor de origen judío nacido en Bohemia que escribió en alemán. Su obra está considerada como una de las más influyentes de la literatura universal


El proceso es una novela inacabada de Franz Kafka, publicada de manera póstuma en 1925 por Max Brod, basándose en el manuscrito inconcluso de Kafka.


Les recomendo la lectura del siguiente articulo para el mejor analisis de la obra y la vida del autor.


Gracias.

martes, marzo 11, 2014

La voz





“Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura
 que nos mantiene andando cuando todo alrededor 
es tan insanamente cuerdo.”
 Julio Cortázar.

Siempre se le veía en las tardes sentaba junto a la loca sin cruzar palabras a esperar las horas sin regresos que tanto la atormentaban…ni los gorriones del puerto, ni las lluvias de marzo, ni el canto de las palomas lograron sacarlo del alma...a él solo lo esperaba…
 En las noches oscuras, cuando las nubes jugaban con la Luna, cubriendo el cielo de moretones y los fantasmas se asomaban por todas las rendijas, sentía el embrujo de su voz, mas que sentirla la veía deslizarse en todo en cuanto sus ojos se posaban.
 Llegaba con las lluvias y los aparecidos  pero se le perdía… como un lamento que casi no escuchaba…de pronto sintió que la veía...era solo pedazos de sílabas garabateadas en la esquina de aquel papel que guardaba debajo de su almohada…

 La Luna debe habérsela llevado a otra ciudad, pensaba mientras se dormía y soñaba con su muerto.