Cuentos de amor, de travesuras y de misterios.



Estos son mis cuentos de amor, travesuras y misterios, casi infantiles donde me refugio cuando el presente me muestra su cara fea, regreso a ellos y salgo con el olor a azahar de mi pueblito que nunca me ha abandonado, junto a las mariposas amarillas que retozan muy cerca de mi eterna juventud.

De cuando leía a Corín Tellado y me sentía la protagonista, síndrome que no he logrado quitármelo con los años, ni con los calificativos que he recibido. Sí, soy la peor de todas, ridícula, cursi, atravesada, algo payasa... a estas altura de la vida no tengo cura, señor cura...


Número 1   “La prima Perica y Edmundo Caiñas  ”

Mira que encontraba fea a la prima Perica de mi mamá; pero cuando me decían, vamos a ver a Perica mañana, esa noche no dormía, no tenía ni idea de lo que era el amor, pero estaba enamorada....se me alumbraba el día. Allí vivía Edmundo Caiñas y yo me moría por verlo, verlo aunque fuera de lejos...Cundo, yo creo que se llamaba Edmundo,  a mí me gustaba más pensar en el nombre de Mundo, no sé si era por ir a la contraria o porque realmente me gustaba más así No era ni siquiera un hombre atractivo, de eso me di cuenta muchos años después. Siempre fui novelera y curiosa, aprendí  a soñar y Mundo Caiñas, como sacadito de una de las páginas de alguna novela rosa que leía a la sazón, envuelto en ese olor a azahar que siempre me ha perseguido… claro, que yo le añadía nuevos encantos.

En la época que les cuento, lo veía alto ,apuesto los ojos color acero la mirada penetrante, sentías que te acariciaba cuando por algún descuido mis ojos se encontraban con los suyos, el pelo algo plateado , después también me di cuenta que había inventado el color de sus ojos , bueno si no los tenía de ese color yo los veía así en mis noches de desvelo.....elegante, eso sí, elegante si era, nunca dejó de serlo, cuando llegaba, llegaba....y yo me derretía, que enamoramiento cogí. Era una chiquilla, fue la primera vez que me enamoré y esos recuerdos quiero guardarlos ,no quiero deshacerme de ellos ,porque cuando camino muchas veces me acompañan, nos reímos y de cierta manera vuelvo a ellos ,los revivo ,están ahí....fue lindo...

Mundo Caiñas era viudo, su esposa se había suicidado en circunstancias todavía no muy claras, había algo oculto, que se olía en la atmósfera ,por lo menos eso era lo que siempre oía a mi mamá y a la prima Perica ....que si la encontraron colgada, que si la sangre de las venas, yo apenas escuchaba, porque aunque estuviera muerta era mi enemiga...Ay…lo mismo decían que él la adoraba y se había convertido en un solitario después de su muerte, que él la había matado, yo por tanto amarlo, me gustaba más la segunda versión, pero me preguntaba y porque no fue a la cárcel la respuesta que escuchaba era que tenia mucho dinero...Hija, el dinero lo compra todo...me conformaba ,tal vez este acontecimiento lo hacía más misterioso y atrayente ,era la época que leía a Corín Tellado. Ahora sé que todo el mundo dice que no la leía, a mí no me da pena decirlo...después me leí a todos los grandes, pero a ella también

La prima de tan feo nombre, Perica, ella no se llamaba así, peor aún le pusieron Petronila, para cortarse las venas. Mi mamá me explicó que era hija del primo Pedro, ahí está la cosa y se le se antojó de ponerle su nombre, ¡vaya gracia...por Dios!...pero eso fue así y la pobre tuvo que cargar con esa cruz .Ella vivió siempre en la casona de los Bermúdez, era huérfana de madre y la bondadosa señora Luisa, madre de Cundo se había ocupado de su crianza, el padre Pedro fue un fiel empleado hasta el día de su muerte .Era como de la familia, muy fácil de querer porque era lo que se llama un alma de Dios . A mi mamá le gustaba mucho visitarla, la pobre Perica, que era muy tímida ,no salía a ninguna parte, era muy rara siempre con ropas recatadas ,algo mojigata ,austera, no había ningún encanto en ella, por lo menos yo no se lo veía por ninguna parte...salvo cuando Cundo Bermúdez y eso fue después de la muerte de la Sra. Fita ,venía para La Habana con los niños y la traía a ella, bueno ,para que los cuidara....empezaron las malas lenguas, un pueblo chiquito que no se sabrá y la pobre cayó en boca de todos. Yo ,tranquila, ah…era tan fea y tan tonta y con ese nombre quien se fijarla en ella, a ver... en esos momentos de pasión que tendrían que ocurrir, si las malas lenguas decían verdad, cómo la llamaría...no, no... no me imaginaba a la fea prima con él,  era como un príncipe, tendría que acostarse con una princesa y esa princesa en mi mente febril y apasionada, no podía ser otra que yo, sí, como les cuento...sería yo, ay como me imaginaba aquellas escenas de amor...Me transportaba a escenas en el jardín detrás de una pelota, de pronto tropezamos y nos encontramos frente a frente, se encontraban nuestras miradas y el beso, el beso eterno, nuestros labios juntos, nos abrazaremos con la mirada....a mí nunca me habían besado, pero yo sabía besar y a ‘el lo besaría como hacían mis heroínas de las novelitas que tenia bajo mi almohada... Seria uno de esos besos largos, sólo interrumpido por una mirada a los ojos y seguir en la humedad de sus labios tan deseados. Ah, pero de pronto despertaba y aún estaba mi alma besando el beso. Entonces sentía la voz de mi mama

--Vamos Mara,hace frío te vas a resfriar,tu padre nos espera,vamos.Nos íbamos por aquel sendero del jardín de los Bermúdez largo cubierto de plantas y flores, sentíamos el canto de algunos pajaritos desde sus nidos, las ranas del estanque saltaban, las mariposas y revoloteaban y me casi siempre me iba feliz....pero ese día no, miraba de reojo hacia atrás, porque, el bichito de la curiosidad me había picado...y la prima que haría en las noches cuando los niños dormían....Ay tonta del valle de las mariposas, veía TV, porque en aquella casa no faltaba nada, claro si el era el dueño y era un príncipe....no, mi príncipe, porque el título de nobleza se lo había inventado yo...
Un día, y fue antes de irme a La Habana a estudiar le dije a mi mama.-Mama ¿serán ciertos esos rumores de la Perica con el señor Edmundo?
--- ¿Que dices chiquilla?
----Que si son novios
---Pero, niña por qué esa pregunta ahora, vamos a dormir, que mañana te vas tempranos
--- Era de noche, miré por la ventana y vi una luna blanca que le faltaba un pedazo, mi mamá me escuchó decir---Mira hija, acuéstate ya y no mires más musarañas-----.La Luna está en eclipse.
----Viré la cara para reírme y la volví a mirar---.ella y yo sabíamos que le faltaba un pedazo, no sé por qué me pareció que quería confesarme algo, me acosté un poco triste, me iba y no lo vería por un tiempo y mi mamá no quería hacerme confesiones...pero, no me iría si no sabía la verdad, eso lo decidí rapidito, porque ya hacía unos días que empezaba a ver a la Perica, no voy a decir que bonita, pero al menos, no tan fea como la veía antes, no me podía dormir se me humedecieron los ojos y lloré, eran mis primeras lagrimas por un hombre y ese era mi príncipe, el hombre soñado, empecé a amarlo con un amor tierno de niña inocente y apasionada, ahora ya casi era una mujercita y lo que sentía ya eran sentimientos diferentes, un hormigueo recorría todo mi cuerpo, rubores y mi alma ya no se contentaba con los sueños azules de besos y miradas, sentía cosas diferentes que revolvían mis sentidos....lo amaba… ahora era distinto, no me contentaba con sólo mirarlo desde lejos, lo quería cerca, muy cerca....Durante el rato que estuve despierta tracé mi plan para despedirme y ya lo tenía .Me levanté tempranito, me vestí, no muy elegante pero con naturalidad, la ropa me daba un aire romántico, pero a la vez que juvenil, y la cara un aire picaresco, con cierta ternura que casi tocaba la tristeza, pero no quería que saliera, creo lo disimule muy bien. Cuando los demás se levantaron ya estaba lista...y antes de los buenos días, de costumbre, dije, no mas así de repente
---Quiero despedirme de la prima Perica---fue una bomba ---
-- Queeeeé, dijo mi madre.  No, no más despedidas, desde anoche esta muy rara
----No me dejé intimidar por el grito....Si no me llevan, no me voy...necesito ver a la fea esa...
----Pero, que dices, fea Perica ?..No te has fijado en los ojos verdes que tiene y el cuerpo, hija, ella es muy tímida y se viste así...como tú dices.
--- Tan mojigata---pensaba, mientras mi madre hablaba
--- Tú no la has mirado muy bien nunca.
---Sí, pero todos le dicen Perica.
----Pero hija desde que nacieron los niños ellos y Don Edmundo le dicen Taty, si eso hasta se lo han criticado, que el llame con tanta familiaridad, sobre todo después de la muerte de la señora Fita, que en gloria esté.
-----No, eso, no se lo iba a aceptar, ella no estaba en el cielo, se había suicidado, no quedamos en eso.
----Mira, hija andando y deja esas historias, que tú con tu fantasías no se sabe a donde vas a parar.
---Quiero ir, no sólo a despedirme de ella, de él y de los niños.... no estaban ayer.
---Pues, vamos, a ver te llevamos en un momentito.
Me monté en el carro, mí corazón se me quería saltar del pecho....yo siempre la vi. fea, además con ese nombre como podían encontrarla tan bella como la veía mi mamá, quería cerciorarme por mí misma, se me nublaban los ojos...así que ya no era Perica para él...ahora Taty...Ay...me iba a dar una cosa...De pronto salté del asiento y dije
----Me arrepentí, vamos de vuelta...
--- ¿Queé? No hija, ya estamos en la puerta, míralos están todos, podrás despedirte como querías.
----Sí, allí estaban, él salía en esos momentos, los niños lo besaban y ella lo despedía...Una idea se apoderó de mi alma...Ellos la asesinaron, volví a mirar la escena
---No, ‘el no...Ella, ella la mató…Ella...
No pudieron ver mi rostro porque ese día empezaron a rodearme las mariposas amarillas, me había leído Cien años de soledad y desde el libro llegaron hasta mí, siempre me persiguen como al personaje del libro....
No tenía dudas, ella la mató, tenía razón mi mamá, está en el cielo...



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La gata Tteresateresaeresa. ( 2 )



No había una vez porque hubo muchas veces en que cuando llegaba a la casona de las afueras de los Caiñas, allí estaba la gata majestuosa y algo insolente en el butacón que había pertenecido a la señora Fita Verdecia, que en gloria esté, cuando aquella historia aún no se había convertido en cuento , no tenía claro eso de que en gloria esté, para mí eso significaba que ya no estaba entre los vivos, estaba muerta y eso si era un misterio, el muerto siempre me ha causado y aun me causa temor, es como si pasara a otra esfera de la vida  desconocido, llena de enigmas y extrañezas, todas inventadas y diferentes que son las mejores o por lo menos las que susto causan. Bueno, se suponía que la buena señora estaba en la gloria y su gata Teresa quedó al otro lado y ocupaba su sillón y hasta un lado de la cama de Edmundo Caiñas, a mí no me lo crean pero eso se comentaba entre los parroquianos que buscaban historias para alargar los días y entretener sus horas.

Yo, al principio pensé que se trataba de un peluche, hasta un día que fui a quitarlo para sentarme en misterioso mueble, si en aquella casona hubiera habido alarma como ahora que por cualquier cosa suena, por lo menos la mía,  estoy segura que todavía quedaría algún ruido en mis oídos, todos, todos como en el teatro al acorde de alguna nota de la orquesta gritaron:

- Nooo… No…  Noo o y no!
-  El señor Mundo salió a la terraza y cargó con la gata a sus habitaciones, Perica se quedó muda y ronroneaba, no era solo un alumbran de mi imaginación, la gata aquella y ella tenían un secreto en común. Cuando al fin dejó de ronronear, salió como en un silbido de entre sus labios:

 - La gata de la señora Fita-  y el epíteto que nunca faltó mientras quedara algún vestigio de que la señora no se había ido del todo  “que en gloria esté’.

Yo que nunca he dejado de ser novelera recordaba La Ilíada de Homero que a la sazón estudiaba en el PRE, al referirse a sus héroes, a Aquiles, el de los pies ligeros, Zeus el que lleva la égida.



La gata Teresa era azul, azul oscuro algo así como cuando el negro se queda sin completarse, en un tono azul fuerte, los ojos, todos decían que eran del color de los ojos de la difunta, también azules, yo siempre los vi verdes como los de Perica que cuando hago esta historia también debe estar en la gloria, aunque dicen las malas lenguas que ella fue quien mandó a la gloria a la pobre señora que según mi madre esa si era una santa y las santas van al cielo y su paso por la tierra es breve., ahora el paradero de la fea prima es incierto, mi madre hace la señal de la cruz cuando la menciona, por si acaso, aunque se dé buena tinta que al morir la prima le dedicó algunos rezaitos y rosarios por su alma. Ella siempre se quedó con la duda acerca de la muerte de la dueña de la gata aunque a mí me lo negara porque sabía lo que yo sentía por el viudo, lo respiraba todo a su alrededor como un galgo.

Todavía no había leído Teresa Raquin cuando cuento esta historia pero mi imaginación no me engañaba, aquella gata , era la señora Fita VerdecIa que estaba allí para mirarlo todo, muda y aruña como si les pasara la cuenta a los que la habían mandado para la otra vida .No se había ido del todo, porque su dueña vivía dentro de la gata Teresa, por eso a nadie se extrañó cuando un día se ahogó en la bañadera cuando Perica le hacía el aseo dominical y eso de las siete vidas pasó a hacerse leyenda, cuentan que se ahogó con un jarrito de agua que la prima de mi madre le echaba por el lomo. Los arañazos que dejo el animalito en la cara de la mujer misteriosa que ocupaba todos los espacios que había dejado la dueña de la casona, duraron semanas y meses, cuentan que al morir se recrudecieron en su rostro y hubo hasta el que dijo que las huellas habían marcado las iniciales de la difunta FV…
El butacón permaneció vacío por mucho tiempo hasta que un día, vimos a la siniestra prima ocuparlo y  su porte gatuno era la señal que en aquella casa la gata Teresa no había muerto del todo y que la señora Fita no estaba en el cielo.

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“La ciudad” (3)

El olor a azahar me perseguía a todas partes , estaba en las maletas parecía que me acompañaría a la gran ciudad...La Habana me abría sus brazos, pero el aroma se perdía poco a poco, quería retenerlo pero se me escapaba, se alejaba de mí, creo que fue lo primero que empecé a extrañar, no solo sentí que dejaba el olor a azahar, dejaba mi niñez, mis travesuras, mis muñecas, mis juegos infantiles, mis primeros garabatos en aquel primer cuaderno, mis mascotas...mis visitas a la casona de los Caiñas y sobre todo a mi príncipe, lograría olvidar su sonrisa, sus carcajadas mostrando unos dientes, no perfectos, estaban algo montados los del centro, muchos años después descubrí que eran como los de Richard Gere...Pero todo se iba desdibujando en la medida que el tren avanzaba con sus ruidos y su paso lento.
Iban conmigo las cosas que nunca he podido dejar atrás mis ilusiones, mis sueños, mis recuerdos y mis amores...el amor a todo lo que dejaba desde el grillo que insoportable la noche anterior me quitaba el sueño hasta al viejo Dámaso, que siempre cuando asomaba sus ojos y su voz por la ventana me asustaba y corría a esconderme detrás de la puerta hasta que se iba...
La Habana que linda la encontré, luces, anuncios, automóviles uno tras otro, edificios altos, los barrios, las calles, las avenidas, los parques. ¡Ay! Los parques, en mi pueblito había uno donde estaba la iglesia, el ayuntamiento, la escuela pública, pero estos eran diferentes sobre todo los del Vedado los que me rodeaban y me siguen persiguiendo porque siempre regreso a ellos cuando siento la necesidad de huir ...de esconderme, me siento en el viejo banco y a volar con mi imaginación... y vuelven a mi mente poemas que he leído de algún poeta olvidado en mi memoria, recuerdo uno" El viejo parque",hasta rememoro algunos fragmentos..."Llegó a la misma banca donde me senté aquella tarde, comienzo a comprobar que este hermoso lugar es el mismo, aun los desastres del tiempo no han logrado descubrir su escondite. .".La otra que me venía a la mente era "La calle de atrás."....creo que del mismo autor ...comenzaba ...” La calle de atrás siempre obedece a la nostalgia siempre está pendiente de la luz porque no llega el sol". Estos poemas me volvían a la evocación de mi pueblo.
De pronto me doy cuenta que no estoy en el presente, me he ido al futuro. Esos poemas los leí mucho después. Nada a poner los pies sobre la tierra, Mariíta de nuevo al presente...las añoranzas cuando las necesites....no empieces a romper sueños, ya tendrás tiempo. Lo que ella no sabía entonces, que cuando los rompía los iba remendando con un zurcido sutil que aprendí de la abuela...
Oía la voz de mi madre:

-Acabas de llegar a la capital -ese es el Parque Central ¿No ves a Martí?

-¿Y por qué no está montado en un caballo?

- Bueno hija, eso no lo sé –

Miré a mi mama y me extrañé que no supiera algo, ¿Sería qué la gran ciudad estaba ejerciendo su magia? Y también a ella la envolvía en su atmósfera, en su aroma. Todo limpiecito ¿Quién me diría entonces que la amaría tanto, que la haría mi ciudad, que recordaría hasta el ruido y las voces de sus calles, al chinito vendiendo maní? Otra traición al tiempo de la narración y se acabó el relato, nada de lágrimas.

-Estas pasando por el Parque Central, mira la fuente de la India, hija, esa historia si me la sé, te la hago en el hotel -menos mal pensé-

Lo otro fue el mar, nunca lo había visto, me paré frente a él y le pregunté a mi mamá, que ella si debía saberlo y aunque no lo hubiera visto nunca, estaría hablando del mar hasta que mi papá la mandara a callar.
- ¿No tiene fin? Porque me pareció infinito, no podía esconder mi asombro, mis ojos se perdían, los cerraba para que fueran más lejos buscando el final que nunca he encontrado, para mí no tiene fin, l color azul, supe que se lo daban las nubes, las olas -parecía una alucinada, no quería irme y aunque la primera impresión fue de miedo, me fui adueñado, lo fui incorporando a mis ojos y estuve mucho tiempo pensando en azul. El mar estaba en todas partes ,creo que nunca se ha ido de mí, a veces aunque no esté en el horizonte yo lo veo, lo invento y me siento en el malecón caminando por el muro, oyendo los acordes de una guitarra o viendo a los enamorados mientras se mojan el rostro al besarse.
La Habana me había conquistado, atrás queda mi pueblito, my familia, mi primer amor y la prima Perica, ésa sí estuvo mucho tiempo torturándome la creía la asesina de la pobre señora Fita Verdecia, que creo también tenía un parentesco lejano con nosotros los Fernández de la Vega, porque era su segundo apellido.
Cuando volvía la vista atrás, mi pueblito lo empezaba a ver en blanco y negro, claro con una excepción....al no, muy a mi pesar era el dueño de mi alma, sentía su presencia, sus ojos mirándome, ahora diferente, era la mirada que quiere ocultar su deseo. No, no pude, salía directa a mis ojos y de ahí sentía que me recorría todo el cuerpo, por lo menos eso era lo que pensaba entonces. Se adueñaba de mí, estaba en todas mis cosas en mis cuadernos, en cada hoja había escrito su nombre, pintaba corazoncitos infantiles como una tonta. Cuando me ponía a estudiar Latín, como no me gustaba, lo dejaba entrar, hasta pensé que sabía más Latín que yo .Un día se lo comenté a mi mamá que vino a verme:

Madre ¿El señor Mundo Caiñas sabe Latín?

- Por supuesto hija, si fue monaguillo y hasta se habló que quería meterse a cura y algo se le tuvo que haber pegado y ya sabes lo religiosa que fue su madre Doña Fita...

- Yaa… ya madre, esa historia me sé de memoria.

Pero al momento algo se me había metido en la mente y me dije, ¿monaguillo, cura? Ay no... Eso me sonaba a santurrón y a mi los santurrones no me gustaban. Esa idea me hizo alejarlo por unos días de mi vida, qué bien me sentía caminaba sola, no escribía su nombre en todo lo que encontraba ,no pintaba corazoncitos atravesados por una flecha, no sentía su mirada clavada en mi...no iba conmigo a la cama, fue cuando empecé a llevar a mis muñecas de trapo a dormir conmigo. Lo eché de mi lado y hasta llegué a pensar que tal vez fue víctima de algunos brebajes de la funesta primita, de la fea esa....que ella la había matado no me cabía la menor duda, eso era así y ya, pero eso no me duró mucho a los pocos días recibí carta de mi mamá, sus cartas eran periódicos, como me divertían, las dejaba como plato fuerte para la hora de dormir las leía a mi muñeca preferida y nos reíamos hasta quedarnos dormidas; pero ese día fue diferente, mi mama recordando mi pregunta acerca del Latín y lo del curato, me escribió lo siguiente:
-Querida hija:la prima Perica estuvo de visita el otro día en casa -Ay Dios mío, por poco me da una cosa, ay que rabia, ella sola en la ciudad ,la mosquita muerta, la asesina esa ,ya sale sola y va al pueblo- Seguí leyendo - pues bien, le pregunté lo que me preguntaste sobre eso de monaguillo y lo de cura, para que estés tranquila, fue para complacer a la señora Fita que en glor.... dejé de leer ese pedacito, sabía el resto...continúe. - El Padre Santiago lo sacó de monaguillo porque el niño no tenía vocación para cura, dice que hasta algo irreverente era con las cosas del Señor y hasta de la Iglesia, como habrá sufrido esa madre, Esa santa mujer que en glor.... que hizo la primera comunión por complacer a la santa de su madre la señora Fita... Miré a mi muñeca de trapo y doblamos la hoja y nos echamos a reír.
-Muñequita, no es un santurrón, no es un santurrón y esa noche, Su Alteza Real ocupó su sitio de nuevo entre mis muñecas y yo.
No… no era tiempo todavía para romper con el hechizo...No quería, sentía que lo necesitaba, aún el olor a azahar me perseguía... no se había ido del todo.

georgina miguez lima ©.

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 El viejo tren (4)

Regresaba....parecía que la niña traviesa daba paso a la joven, a la mujer....pero no era así porque siento que nunca he dejado de ser la que juega con sus muñecas, que necesita de todos, la que sigue haciendo las mismas preguntas... ¿Me quieres? ¿Estás bravo conmigo? Sólo que ahora viajaba sola en el viejo tren. Siempre me han gustado los trenes, porque me acurruco en el asiento y a leer, era mi época galdosiana, recuerdo que me traía a Doña Perfecta, en él leí el final, no lo he olvidado nunca....cuando ella le grita a su empleado: “Mátalo Caballuco, mátalo..."qué cosa la de este personaje, la santa, la ratica de sacristía mandaba a matar...me gustó mucho aunque mataran a Pepe Rey, uno de mis personajes favoritos de Galdós. Cuando me cansaba de leer, porque el viaje era interminable en el tren de mi pueblito, sólo ése, uno solo, entonces miraba por la ventanilla y veía cómo el paisaje pasaba ante mis ojos como un cuadro futurista, todo se mezclaba y no sabías si era el tren el que caminaba o era el paisaje.....claro, mi viejo tren lento y ruidoso a veces iba tan despacito que sentías deseos de bajarte y marchar a su lado y eso del cuadro futurista sólo estaba en mi imaginación. También se prestaba para comer cuanta golosina te vendían por el camino, yo que soy un oso para la miel, me llenaba los bolsillos de caramelos, chocolates, coquitos y mientras sacaba mis chucherías del bolsillos maravilloso, me encontré con un papelito arrugado y escritos unos versos parece que en algún momento me gustaron, en eso me pidieron el billete y tuve que guardarlos de nuevo, los leería después... Se me olvidaron, pero fui en busca de otro caramelo y de nuevo el papelito arrugado, lo miré casi lo tiro por la ventanilla, pero me dije y si es una dirección, un teléfono y fue entonces que lo leí..."Es el destino---sigo leyendo bajito---ese camino ---leo más--- a la eternidad de las mariposas"---y ese poema hablándome del destino, de las mariposas, sería que era un presagio que mi vida permanecere atada a mi Príncipe, me dije

---No, tú te lo inventaste, rómpelo, no caigas en acertijos---lo iba a tirar, pero soy cacharrera y lo estrujé de nuevo y al bolsillo con mis golosinas . Después mi mamá me lo recordó, cuando ya de regreso me escribía contándome:
"Hija, encontré un papelito estrujado en el bolsillo de la chaqueta ¿Tienes novio? Te lo dejé ahí mismo, pero recuerda a tu madre es a la primera que debes contárselo"---creo que nunca le explique---y lo guardé en mi baúl...aún lo conservo.

El viaje en tren era para dos cosas, leer y comer. Recuerdo ese día iba rápido como si adivinara los deseos que sentía por llegar a enfrentarme con el hechizo, no lo tendría eternamente como huésped absoluto de mi corazón salía o entraba para quedarse, no podía vivir con tantos sueños, necesita su mirada recorriéndome de verdad, oír su voz, ver su sonrisa que de tanto imaginarlo se me empezaba a desdibujar, en fin quería acabar con el fantasma que no me dejaba estudiar Latín, hasta me habían suspendido. Sí, estaba dispuesta a romper el hechizo, lo haría, estaba segura...saldría de mi cama, de mis cuadernos, rompería la foto que tenía en la gaveta o no la miraría más nunca, aunque la dejara ahí como un recuerdo. Todo eso pensaba, mientras el tren trataba de frenar, porque eso de parar el tren era complicadito...Al fin paró.....qué alegría, lo veía todo tan diferente, pero ahora era en colores, de verdad...estaba allí, ya no eran recuerdos y me dije, voy a darles la sorpresa, cogí un carretón comiquisimo, dando tumbos llegué.

--- Pero, hija, tú con tus cosas vas a acabar con uno.

Nada abrazos, besos, regalitos que traía para todos...los vecinos por las ventanas a husmear y yo feliz de encontrarme con mis cosas, mis amigos...y casi al momento me fui a visitar a todo el mundo. Me salió bien eso de no decirle a mi mamá la hora por eso de los recibimientos, porque era capaz de avisarles a todos en el pueblo que su hija regresaba de vacaciones porque estaba estudiando en La Habana y allí tendría todo orquestada una sabrosa bienvenida. Eso que te dicen: todo igualito, como lo dejaste es un cuento, ni yo era la misma, ni el pueblo ni la gentes, el viejo Dámaso había muerto, tuve que darle el pésame a mi padre porque era su paisano y el único amigo que el viejo tenía, él lo sintió de verdad, menos mal, pensaba tuvo alguien que lo lloró, aunque se decían cosas feas de él por el pueblo, mi padre me decía bajito:
- La mitad son invenciones de las brujas que no tienen nada que hacer, me gustó eso, por otro lado, siempre he sentido miedo que las personas se pongan bravas conmigo y si era mi papá hasta lloraba de sólo pensarlo, había pensado siempre que él se ponía bravo cuando me escondía del viejo Dámaso y fue entonces que le confesé el miedo que le tenía ....Maravilla, nunca se había puesto bravo conmigo por eso y con su sonrisa que siempre guardo, entre triste y socarrona, me dijo: lo sabía, lo sabía, tienes que quitarte de esos miedos....le di un beso y le dije:
--- Yo te quiero mucho, porque en esos momentos descubrí que nunca se lo había dicho...él me respondió con sus ojos claros, ya arrugados.

--- Yo también os quiero mucho ---- era de pocas palabras para expresar el amor no salí a él --- que lo tenía que estar manifestando siempre...se ha hecho una necesidad.

No me había trazado un plan como encontrarlo, pero la necesidad que sentía antes de ir a la casona, ya no la tenía, quería un encuentro casual...ya me las inventaría. Por lo pronto visité a mis amigas, arrumacos, besos, chismes, algunas con novios y otras hasta casadas con la felicidad retratada en las panzas y yo feliz de estar de vueltas, en busca de mi Príncipe. Solo una de mis amigas conocía mi pasión y estábamos locas por estar a solas y hablar, hablar hasta el agotamiento, no pude hacerlo, se tuvo que ir para Oriente y no la vi. Más, así que me quedé sola con mi secreto, quería contarlo, gritarlo...pero ¿A quién? Tenía que buscar una salida, porque sentí que estaba sufriendo , se me humedecían los ojos con facilidad y cuando me quedaba en mi viejo cuarto de niña feliz y traviesa me echaba a llorar, el hechizo estaba ahí, me arrinconaba y me hacía pedazos...tenía que matar al fantasma que todas las noches venía a halarme por los pies, desde entonces los escondo siempre, los tapo por miedo a los invisibles nocturnos que todas las noches están ahí...los siento, nunca los he visto, porque el día que suceda, de verdad que me muero del susto ¡Ay! qué miedo de solo pensarlo...
Me reí, vamos… mátalo tú a él ahora, acábalo y vuelve a ser la niña feliz, la malcriada la consentida hijita de viejos...que cómico, si mi mama no era vieja. ¿Y si se lo contaba? Si... sería mi cómplice, pero esa idea la deseche de inmediato, ella por el medio, mejor que no, porque era tanto su amor por mí que lo mataba de verdad. Ay dios mío, otro crimen....me tapé la cabeza y....a dormir...cuatro angelitos tiene mi cama, cuatro ángel......qué... me la guardann…
La ocasión se me presentó solita, no tuve que mover un dedito. Al otro día quise ir a casa del abuelo que estaba en las afueras y me fui tempranito a pedir botella....las cosas de la vida, el primer carro....mi Príncipe, él mismo, no me reconoció lo dejé -así que el niño daba botellas a muchachas desconocidas, qué bueno. Sentí que había empezado muy bien el día estaba a su lado, sin los ojos de la fea prima, porque para mí nunca dejó de serlo. Lo miraba, lo miraba, fui indiscreta, él se dio cuenta y me dijo.

-- Si sientes miedo, te dejo en la parada.

--- Ay, Dios mío. No, ¿Bajarme yo de aquí? No… eso nunca y le regalé mi mejor sonrisa 
mañanera.

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El reencuentro, ( 5)

_ ¿Para dónde va? ¿Señorita? ¿No me oyó?
 _Ay Dios mío... ¿Qué le digo ahora? Estaba aturdida.

_Para casa del abuelo...
_ ¿Por dónde vive quién es? Ajajá...ajajá.... pero no sabes dónde vive...ajajá... ¿.Me oyes? jajá.
Yo en lo único que pensaba…  No me reconoció.
_Si… lo oigo, es que se me olvidó... No me reconoció... Si sigue riéndose voy a meter la pata y lo voy a poner... en qué lío me metí.
_ Usted, lo conoce, el viejo Andrés.
_ Jajá jajájajajaja... hay muchos viejos Andrés por aquí...
 Me volvía a echar otra carcajada y me iba...
_ Pero no tienes la dirección? jajá--- Pero me puedes decir para dónde queda la casa del abuelo?
_ Ay, Dios mío, me muero...me da algo.  Sé ir... pero no dar la dirección ---Otra carcajada. Seguía riendo....engreído, vanidoso...a qué se cree muy lindo--- trataba de pillarlo bien ¿Se estaría burlando de mi? ---Quería huir de su boca, de su risa, que aunque me molestaba, era hermosa, hermosa; de sus ojos que ahora de cerca eran más acerados. Por lo menos los estuve viendo así durante años. Cuando más tarde se lo confesé a mi mamá me dijo.
_ ¿De qué color hija, tú dices que eran?
_ Acero, acero.
Pero hija nunca he visto ese color de ojos y el señor Cundo la tenia gris como la pobrecita de su madre, esa santa....me había quedado callada y volví a sentir que casi gritaba:

_Vamos, no muerdo que te llevo a casa de tu abuelo Andrés.
_Andrés....ajajájajajaja ---y me abría la puerta.
No lo pensé ni un segundo ---metí los dedos entre el pelo lacio que me caía en los ojos; lo eche hacia atrás con coquetería y me senté a su lado --- en esos momentos sentí que estaba saliendo del capullo a fin la mariposa.
_Estaba en el jeep....Dios mio, que guapo.  Mire a los ojos, casi con descaro --- ¡Que lindooos, me muero ¡ Pero no me reconoció... Lo miré,  le abrí los míos lo más que pude para ver si los recordaba... Nada, me miraba con curiosidad, hasta que al fin dijo ¿Qué te pasa? ¿Te ocurre algo?
_ ¿Te puedo ayudar? Pareces asustada...Eh, si tienes miedo te bajas y preguntas...
 Trágame tierra... ¡Maldito, que papelazo! --- Entonces se me ocurrió decir.
_ Soy la prima de Perica  Nunca había oído una carcajada tan estruendosa.
_ Jajajajajaja ... jajay...Pero muchacha ¿De quien hablas?  ¿La conoces?
 No dije nada...Ay qué deseos tenía de sacarle la lengua y hacerle musarañas...lo empecé a odiar, si...lo odio...entonces, muy característico en mí… huir, Lo miré de nuevo y le dije:
_Me quiero bajar... ParE.  No parecía oírme…  Que pare o me tiro.
_ ¿Queeeeé…?
_Que pare o me tiro--- Fue entonces que me oyó y me miró por primera vez.
_ ¿Tú no eres del pueblo?
_Si...lo soy. Me miraba, pero no como yo quería que lo hiciera.
_Bueno, ahorita mencionaste a una persona que vive en mi casa... ¿La conoces? Entonces eres de por aquí...
_ Empecé a hacerme la importante --- Si y no --- y me reí, yo ahora, me sentía dueña de la situación.
_ jajá jajá ¿Cómo así? O eres o no eres.
_Si, vivo en la calle Agramonte 42....
_Espera...jajá jajájajajaja....espera...ajajá --- ¿Ahí no vive la prima de Taty?


Se había bajado del jeep--- que guapo, pero que guapo --- me bajé también y fue la primera vez que me miró como a mi me gustaba que lo hiciera , me sentí ,dueña del mundo, una princesa, total, si yo lo había nombrado a el príncipe en esos momentos me acababa de nombrar princesa, no sé de que casa ni de que linaje, porque me daba la gana....era digna del... era una princesa...Que le dijera Taty dejó de importarme, me había mirado como en mis sueños, como en las noches que estudiaba Latín conmigo...Caminé unos pasos, me puse frente a él y le dije.


_Soy la hija de Elisa...

_ Vaya, vaya, haberlo dicho antes, yo sé dónde vive tu abuelo, vamos chiquilla, te llevaré, pero rápido que voy atrasado--- y una risita que mal pudo disimular.
Nos volvimos a montar y como en todos los pueblos la casa del abuelo estaba al doblar la esquina, ya tenia que bajarme, entonces dijo estas mágicas palabras:
_ Pareces una Princesa escapada de un cuento de hadas, tus ojos los reconocí lo que no encontraba era el rostro.
-No, no....yo no me bajo de aquí....me hice la que no oí bien  ¿Cómo, cómo dijo? Perdón, no escuche bien.....
_ Que pareces salida de un cuento de hadas, me has iluminado el día...


No me dio tiempo a contestarle, ni a preguntarle nada, se bajó y yo no sé si fue así o no, para mí se comportó como un caballero de la Corte del Rey Arturo, me cogió la mano y me ayudó a salir del jeep...que dulces sonaron esas palabras a mi oído, al fin un halago, un mimo...que tanto necesitaba.


_ ¿Cuándo nos volveremos a ver?--- Oí que dijo.


_¿Mañana?


 Si mañana --- rapidísima le conteste.

_ ¿Vas ir por casa?


_ No, no, puede ser en....me quedé en suspenso a ver si él agregaba el resto.


_ ¿Dónde?  Oí que decía bajito...


_Donde tú digas. Me atreví...


_Bueno, a ver, a ver....no sé, por aquí no hay muchos lugares. Estaba pensativo, yo diría hasta nervioso.


_ Ay, como me estaba gustando este final a lo Corín Tellado. Estaría bajo el embrujo de mis invisibles que venían todas las noches a molestarme, pero allí estaba él, parecía una estatua.

_ En la hacienda y vayan todos, mandaré a hacerles un buen almuerzo...


_ Bueno, respondí, pensando en otra cosa, pero vi que antes de montar de nuevo al jeep me miró con la misma mirada de mis noches en vela . No me despedí más... De pronto me rodearon mis mariposas amarillas, salían de todas partes, él las miraba y trataba de sacudirlas... Yo era feliz...


_Pasaré a recogerlos a las 12.39 PM... ¿Está bien así?


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  ( 6) El abuelo.

Tan pronto me bajé del jeep empezaron a llegarme los aromas de mi pueblito, el olor a azahar lo inundaba todo, estaba en el aire, en las personas que me pasaban por el lado y en toda mi alma porque lo sentía muy adentro, Este aroma me acompañaría hasta el fatídico día que descubrí que el amor no puede inventarse…que es real y llega sin ir en su busca .Eso sucedería mucho después por el momento mi vida se centraba en esta locura que me maltrataba ,que se había adueñado de mi y que solo un exorcismo podría sacar y sanar .
Llegué a casa del abuelo, le había pedido a mi mama que no le dijera nada para darle la sorpresa y así fue, por poco lo mato del susto.Era viudo ,mi abuela había muerto hacía unos años, se había vuelto a casar una vez, las otras eran" juntao” así oía decir se juntó con fulanita, porque mi abuelo era un viejo rabo verde, siempre desde chiquita oía decir eso, yo no sabía lo que querían decir y siempre le andaba buscando el verde por todos lados, nunca se lo encontré, por mucho que acostumbro a ponerle color a las cosas y a las personas.

Cuando mi papá, que casi nunca decía nada, lo decía :--- El viejo Andrés, ése sí es un rabo verde --- Entonces sí me lo creía, mi papá era un sabio.

Mi abuelo me mimaba y consentía mucho, después me di cuenta que eso lo hacen todos los abuelos del mundo; pero en esa época feliz de infancia y juventud, me creía que estas cosas sólo me sucedían a mi. Mi abuelo me hablaba de los chichiricú, que eran una negritos enanitos que aparecían en las aguas por la noche iban a las casas a asustar a las personas, que eran buenos y la gente les dejaba comida y cosas para mantenerlos contento... ¿Me contaría esas cosas que era amigo de ellos porque el tenia el rabo verde? Siempre pensé que alguna relación tendría con esto, pero no, después supe todo y no me gustó descubrir la verdad, a veces es mejor vivir en nuestros propios sueños, aunque he vivido creída que mis invisibles nocturnos son chichiricú, lo que los imaginé sin colores y así los grabé en mi imaginación, la que siempre me bajaba de la mata era mi mamá.

--- Ya, Mariíta deja de soñar, que la vida te va a sacudir…

Yo hablaba mas con mi mamá y cuando a ella se le iba eso de rabo verde, aprovechaba y le decía:"yo lo veo color obispo", pero muchacha qué manía con los colores, a ver por qué ese color y no otro. Porque es color obispo--- entonces le decía --- Me recuerda a los curas --- mi mamá se moría de risa. Con Que cura ahora, algún día sabrás por que le dicen rabo verde.
 Años después supe que nunca encontró el amor no se cansó de buscarlo... lo busco siempre hasta su muerte, creo que nunca lo encontró. Todos estos recuerdos acudían a mi mente frente al abuelo.
 Se volvió loco, no sabia que hacerme, en esos momentos estaba juntado con Virginia, ella casi siempre estaba enferma, no la recuerdo en otro lugar que no fuera en la cama, allí fui no la pude besar porque casi no se incorporaba, le mandé dos besos en la punta de los dedos y me fui para el portal con mi abuelo.Yo conversaba muchas cosas con él porque ya para esta fecha que les cuento sabía lo que significaba ser un rabo verde.Le confesé que estaba enamorada de un imposible ¡Ay, Dios mío! como se reía de mis cosas, no quería decirle el nombre porque en los pueblos todos se conocen; pero al final él solito...solito, lo descubrió y yo, bueno un poquito que quería que lo descubriera porque me gustaba que me hablaran de mi amado. Recuerden que  me dio botella ese día y mi abuelo lo vio, hasta se saludaron.

--- Y que le trae por estos lares Don Edmundo Caiñas?--- Le dijo mi abuelo, tras el saludo.

--- Le traigo a la nieta, la encontré por el camino, muy simpática, algo asustadiza y distraída.

--- Mi abuelo me observaba y se la llevó ---  ¿Cómo te vas a fijar en un hombre como ese?

 ¿Por qué abuelito, por qué dices eso? Le decía mientras le daba un beso.

--- Mira, muchachita, no sabes nada de la vida --- entonces en un arranque confidencial me paré delante y dije estas mágicas palabras:

--- Sepa usted Don Abuelo que a su nieta ya la han besado en la boca --- ¡Ay Dios mío! para qué fue eso, él podía ser todo lo rabo verde que quisieran, pero la nieta era aparte y señor mío, la más linda, la mas inteligente, la máxima 

--- Salto como una liebre y fuera de si.

--- No me digas que Don Mundo Caiñas se aprovechó de ti, mira que lo mato, lo mato carajo.

Me gustaba ver a mi a abuelo así defendiéndome, tan bravo ---como me reía y el seguía:

--- Lo mato, si que lo llevo al hueco...ahora mismo lo busco y le pido cuentas, ya sabía yo con las miraditas que te daba…

--- ¿Cómo? ¿cómo, abuelo, qué dices que miraba ...cómo? Así? y le mostraba diferentes miradas para que escogiera una,  pero nada, ahora si estaba bravo de verdad, tenía que desmentir lo que se estaba creyendo o ardería Troya. Al fin lo pude convencer que no fue Don Mundo Caiñas y fue peor la cosa, quería irse conmigo para La Habana. Ay Dios mío, en qué rollos me meto. Cuando mi mamá y mi papá se enteren, si arderá Troya, estarán curiosos por saber que le conté a mi abuelo que lo hizo ponerse así.

Ya estudiaba el segundo semestre del segundo año de la carrera y un día, llegó un profesor con pocas ganas de dar la clase y se le ocurrió poner una frase en la pizarra, no la recuerdo bien, pero tenía que ver con enlazar una pintura con una obra literaria, cuando eso estudiábamos Historia de Arte y Literatura, nos pidió que no pusiéramos el nombre porque al día siguiente leería el que creyera el mejor. 
 Al otro día llegó, tampoco se le veían muchas ganas de dar clases, que confieso esos días los adoraba porque hablaba de todo, leía poemas, era maravilloso.

No se imaginan ¿Cuál sería el primer trabajo? Me imagino que sí...El mío, el mío, soy yo, soy yo,  por aquella época era modosita y algo tímida, me quedé con tres palmos de narices...Ay, no que pena y sentía que decía:

 ---El dueño del trabajo que venga a buscarlo --- que pena, tenía que atravesar el aula...no, no, yo no soy, entonces oí que dijo.
--- Lo guardaré parece que no se encuentra...

Ay dios mío--- me dije, no, eso no y me levanté y cosas que también me suceden, salí por medio del aula como si fuera una pasarela, era la dueña del mundo, porque siempre he padecido de esos cambios de estados de ánimo...nada  estaba al lado del profesor que me felicitaba y me hacía leer mi trabajo. Eso de leerlo me puso nerviosa, pero lo leí y hasta aplausos hubo, que pena, el profesor me preguntó algo de mi segundo apellido, qué sé yo lo que me preguntaba, le dije que si..Siempre se creyó lo que le dije  que familia de Lezama Lima y desde ese día fui su preferida.

Pero tendrá que ver eso con el dichoso beso que tanto enfureció al abuelo. Yo le mentí, le dije que fue en la boca para darme aires de mujercita que ya conoce del mundo, no fue así. Un día, el profesor me dio botella yo vivía cerca de su casa por H, y nada me llevó y cuando me bajaba, me besó en la cara, bueno eso un poco que me marcó, esa noche el pobre Edmundo durmió en el sofá con la muñeca sin brazos y el diccionario de Latín, pero la muñeca malcriada por la madrugada lo echó del sofá.

Le tuve que hacer el cuento dos veces, hasta que se cansó de darme sabios consejos, terminamos riéndonos y celebrando lo inteligente que era su nietecita.  Yo feliz....

Al otro día sería el almuerzo en la casona de los Caiñas , yo tenía que prepararme para mi plan y le dije al abuelo que volvería otro día a pasarla con él. Me pidió que le avisara para hacerme arroz con leche que el sabia me gustaba y que en La Habana no iba a comer como el hecho por sus manos de abuelo querendón, nos besamos, nos abrazamos y le pidió a Miguelito, el dueño del carretón con la mula vieja que me llevara, me monté para mí era toda una aventura atravesar el pueblo con la mula y mi abuelo lo sabía.

Me esperaba el almuerzo, estaría cerca de él y de ella, pues la seguía viendo como mi enemiga y la asesina de la pobrecita de su mujer.
La escena estaba preparada sólo faltaban los actores y yo me sentía la protagonista...



georgina miguez lima ©.

3 comentarios:

  1. Yo también leía a Corin Tellado, me remontaste a aquélla época romántica qué de una u otra forma todas hemos vivído, soñando con alguien, ya fuera actor de televisión o del cine, o simplemente un vecino del pueblo....Gracias Gini por hacernos soñar nuevamente....Un abrazo.

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  2. Fascinante entrar en tu mundo de cuentos, atrapada me quedo hasta el final, de joven también leí a Corin Tellado y confieso que en sus historias, entraba como en las tuyas y soy uno mas de tus personajes, y camino de tu mano y vivo cada rincón , muy interesante, estos relatos tuyos, gracias, nunca dejes de contarnos, un abrazo

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  3. Gracias amigas por esos comentarios y por ser mis lectoras, me honran mucho porque me leen como se leen a los grandes creadores, tomando parte en la acción, sintiéndose protagonistas y aportando nuevas fantasías a la fábula del poeta. Un abrazo.

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